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Los siete niños de Écija

Los siete niños de Écija

Todo comenzó con la forja de un Imperio. Napoleón se hacía dueño de medio continente. Invadía España sin saber que aquí comenzaría el principio de su fin. Pero como todo fin, la historia vio nacer a leyendas que aún permanecen en la memoria de sus pueblos. La de los bandoleros se ha hecho popular, aunque también popularizada. Entre estos bandoleros, en la zona de Écija, encontramos los siete niños de Écija, los protagonistas de este espacio.

Porque creo que se ha abusado, en exceso, de la asociación bandolero con salteador. Sierra Morena (si no la conocéis, apuntadla en la lista de destinos que tienes que conocer antes de morir) ha sido el escenario de grandes hazañas, mitos y maldades (tiempo ha habido para todo y todos).

Los años ochenta fueron un lavado de cara con la figura de ficción de Curro Jiménez, mas, ¿quiénes fueron estos bandidos conocidos como “Los siete niños de Écija”?

Los siete de Écija

El bandolerismo en España tiene una larga tradición, si bien su cuño se forjó en la Guerra de la Independencia (1808-8014). Aquí estrenamos una nueva modalidad de ataque: la guerra de guerrillas. Los guerrilleros, como el Empecinado, se convirtieron en héroes. Pero todos compartieron un mismo destino: el descrédito cuando no la condena o muerte de los que protegieron y por los que lucharon. Ahí sí nació el bandolero que tienes en mente.

“Los siete niños de Écija” fue una de las bandas más conocidas. Al igual que Santillana del Mar, cumplen las tres mentiras: ni siete, ni niños, ni de Écija. Se sabe que fueron más; que no eran niños, aunque se iniciaran a corta edad, y no todos eran de Écija.

¿Entonces? Trabajaban la zona de Écija y sus alrededores, y cuando atacaban un convoy, lo hacían 7 de ellos (el resto cumplía otros cometidos); de hecho, si, por ejemplo, uno o varios de ellos eran detenidos o resultaban muertos, otros los sustituían, de tal forma que siempre eran siete al ataque.

Lo cierto es que este tipo de bandas era una amalgama de personas con pasado (unos mejor, otros más truculento). Uno de los bandoleros más conocidos de esta banda fue el torero José Ulloa, alias Tragabuches. También había un sacerdote, o un noble.

Para conocerlos un poco mejor, os dejo con estos versos populares:

Sucedido.

Cuentan que los niños de Écija,
Una mañana de mayo
A un fraile de san Francisco
En una venta atraparon.
Ola, dijo el uno: amigos,
De esta echa la logramos:
Veréis qué sermón tan lindo
Nos predica este santazo.
Vaya, padre: suba usted
Encimita de ese carro
Y largue más Teologías
Que tienen tres Breviarios.
Hijo, por amor de Dios,
Decía el fraile llorando
no puedo respirar!
¿No lo ves? ¡Si estoy temblando!
Ea, pues rece V. el creo,
Le contesta aquel malvado,
Y montando la escopeta
Se prepara á despacharlo.
El pobrete se arrodilla
y llama a todos los santos.
Pero dice otro ladrón:
Hombre…. más vale dejarlo.
Lo dejaron en efecto:
Mas después, á poco rato,
Se sentaron á comer
Y como faltase un banco,
Uno coge á nuestro fraile
Me lo tiende boca abajo
Y se sienta en sus costillas
Como si fuera un dornajo. (Ver nota 1)
Hacía el padre mil gesto;
Con aquel peso abrumado
Y sudaba más manteca
Que sale de tres marranos.
Notolo esto el capitán
Y de compasión llevado,
Le dijo al que estaba encima
Del paciente franciscano:
Hombre lástima me da
Que ese pobre está penando;
Siquiera por caridad
¡Pégale un par de balazos.
Muchas , gracias, dijo el fraile,
¿Para qué es ese trabajo?
¡Si yo estoy muy á mi gusto!
¡Si no estoy incomodado!
(…)”

Si os ha picado el gusanillo de viajar a Écija y sus parajes >> Ruta de los Siete niños de Écija

Para los que prefieren una inmersión al calor del hogar, os propongo esta película

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