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Mowgli, hoy

Mowgli, hoy

Alrededor, la nieve nos aisla del resto del mundo. Sabemos que en breve pasarán los quitanieves. Pero viendo el ambiente que me rodea en el taller, trabajando en la nueva figura en bronce de El Principito, no puedo dejar de pensar en que me siento un tanto Mowgli. No porque me haya criado en una manada de animales salvajes, pero sí en esa conexión que Kipling logra transmitirnos entre la naturaleza, sus leyes y lo que somos en ella.

Porque creámoslo o no, realmente somos una especie más. No LA especie. Parece que cuando somos niños, miramos a la naturaleza con respeto y admiración. Mas algo nos debe ocurrir mientras crecemos porque de repente la naturaleza es algo que podemos maltratar sin conciencia.

¿Por qué no podemos caminar junto a Akela como lo hace Mowgli en esta escultura en bronce? ¿Por qué nos cuesta tanto verla y verlos? Sacrificamos el medio sin percatarnos que nos sacrificamos con él. Medio Ambiente.

¿Qué nos decía Kipling? Dejádme que recoja de nuevo el libro y lo revise.

"Ni uno solo de los habitantes de la Selva (nuestra Selva diría el ambicioso adulto) gusta que lo molesten".  Y con ello se incluye la invasión y la intrusión.

Pongámonos en situación. Akela y Shere Khan discuten sobre la conveniencia de adoptar a Mowgli. Mientras Akela lo defiende como una miembro más de la manada, Shere Khan se muestra resentido.

"¿Mi cara no recuerda lo que el hombre adulto puede hacer? ".

La Naturaleza siempre responde. Con alegría y con furia. Según lo que le trasmitamos.

Como también (y tan bien) explica el autor, todos están dispuestos a arrojarse sobre los intrusos.

Sin embargo, cuando se establece una relación entre iguales, “No importa a donde vayas o cómo ellos te llamen. Siempre serás mi hijo” como le dijo Raksha a Mowgli.Y como tal, se cuidan mutuamente.

Si nosotros, pobres humanos, aprendiéramos a verla como nuestra aliada, quizás, y solo quizás, podríamos llegar a comprender el alcance de su amor de madre.

La Naturaleza nos enseña a vivir y disfrutar de ella. Ser feliz en ella y ella será feliz. Eso es lo que quise transmitir en la escultura en bronce de Mowgli y Akela. 

"La fuerza de la manada es el lobo, y la fuerza del lobo es la manada."

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