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Siguiendo los pasos de los pescadores vascos

Siguiendo los pasos de los pescadores vascos

Creo que en alguna ocasión ya he mencionado mis largos paseos por la costa vasca. Me atraen especialmente los pescadores vascos. Muchos de ellos balleneros que se aventuraban más allá de los confines conocidos; otros, especialistas en la pesca del bacalao (no en vano, el bacalao es uno de los platos básicos de la cultura gastronómica vasca).

¿Sabías que existen pruebas documentales de la presencia de algunos de estos pescadores vascos en lugares como Terranova, la península del Labrador o el golfo de San Lorenzo?

En efecto, no solo los vikingos han demostrado su presencia en el Nuevo Continente antes de la llegada de las carabelas de Cristóbal Colón.

El comercio, intercambio económico y cultural

Piénsalo detenidamente. ¿No te parece extraordinario que culturas tan lejanas como los nativos americanos y los vikingos compartan las embarcaciones tipo canoas como medio de transporte? ¿No te ha llamado la atención que dos civilizaciones acertaran a construir el mismo tipo de estructuras monumentales?

Más allá de las teorías de los extraterrestres, lo cierto es que el contacto entre América (entendida como todo el continente, no solo los EE.UU.), y las grandes civilizaciones occidentales y orientales está ampliamente documentada.

En el caso de los vikingos, no sorprende. Una rápida vista al globo terráqueo nos muestra la ruta más lógica, con puntos de apoyo como Islandia o Groenlandia. En el Atlántico abierto, siempre se ha pensado en la Atlántida como un nexo de unión entre ambos mundos (recuerda que ya Platón mencionaba una extraordinaria ciudad.

Para imaginárnoslo con mayor claridad, tenemos que mirar con los ojos del pasado, donde otras tierras hoy sumergidas pudieron ejercer de puertos de apoyo para los navegantes, siempre dispuestos a ir más allá (plus ultra). ¿Atlántida? Puede ser. ¿Tartesos? Tiene sentido. Y si el sur de España miró en algún momento hacia el Atlántico antes de los cálculos de Colón, por qué no los avezados marineros del norte.

Y el punto común entre todos estos pueblos sería el comercio. Una actividad histórica entre pueblos diversos. El resultado de este intercambio económico tiene una traducción en la cultura.

Por ejemplo, algunas tribus indígenas de América aún mantienen en sus leyendas y en su idioma, palabras del euskera. Es más, símbolos como el Lauburu muestran una relación abierta y continua entre las culturas.

Viendo a esos marineros vascos, en esos momentos de introspección que de vez en cuando necesito, se me hizo más necesario que nunca recuperar las figuras en bronce de los mohicanos. De momento, están aún en cera, pero pronto verán la luz del mundo de nuevo.

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